domingo, noviembre 08, 2009

Curso de Mitología Griega para internautas distraídos



Por allí, habían pasado antiguos héroes:
Odiseo, Jasón y los argonautas.
Nunca me intimidó la frase de bienvenida de aquella isla: “eeliynll”,
En donde sólo existes tú y tus embrujos malignos, perfectos.

Por allí, habían pasado viajeros comunes,
Sus cadáveres estaban regados por todo lo ancho de la isla,
Con la espantosa mueca de la manzana del amor y la lujuria en sus labios.

No fue una mano divina la que me salvó
Ni tampoco fueron los dioses,
Fue el escudo protector que llevo dentro (que estaba dispuesto a regalártelo, pero…)
Que no sabe nada de lujuria, es demasiado puro, perfecto.

Ahora soy inmune a tus hechizos,
Todavía oigo tu voz ya lejana, nombrándome, llorándome, seduciéndome, pidiéndome que regrese a tu isla embrujada,
Pero ya no te escucho.

Me esperan nuevas trampas; Escila y Caribdis;
La travesía es tan larga que dura toda la vida.

Hoy he vuelto a soñar con un viejo amor
Que teje mis sueños en las orillas del Mediterráneo;
Las gaviotas me dicen que ella aún vive,
El rumor de las olas me habla que ella aún está cantando
Nuestra vieja canción.

martes, noviembre 03, 2009

SE DIO POR INICIADO LA PRIMERA FECHA DEL RECITAL EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL DE SAN LUIS

Yo (parecía que me había ido pero estaba allí), Yllari Chaska y Giuliana Llamoja...
Jorge Ampuero, Michael Jiménez, yo, Yllari Chaska y Giuliana Llamoja...

Yo ( en trance dívino), Yllari Chaska, Giuliana Llamoja y Leoncio Luque...


Jhonny Barbieri en plena charla poética...

Y nada, la pasé bacán; les cuento que, para cubrir mis ganas de no hablar mucho en público (cosa que lo tengo que hacer, así no quiera) salí del paso diciendo algunos disparates que a muchos les pareció gracioso, creo que esa será la fórmula en el futuro, así paso piola; de hoy en adelante cuando me enfrente al público (porque a veces, creo, es un enfrentamiento), mi intención será hacer reír a algunos y a los que no me entiendan, llorar.


miércoles, octubre 28, 2009

RECITAL POETICO‏


CICLO DE POESÍA PERUANA
EN LA BIBLIOTECA MUNICIPAL
DE SAN LUIS


Organiza: Agrupación Poética Noble Katerba

1RA FECHA: VIERNES 30 DE OCTUBRE

PRIMERA MESA:
ANDREA CABEL
YLLARI CHASKA
JUAN CARLOS GUERRERO
MICHAEL JIMENEZ
ERIKA MEIER

SEGUNDA MESA:
GIULIANA LLAMOJA
JORGE AMPUERO
RAUL HERAUD
LALI GARCÍA
HORA: 4:30 PM

LUGAR: BIBLIOTECA MUNICIPAL DE SAN LUIS“CIRO ALEGRÍA” JR. LA CAPEA
N° 180URB. VILLA JARDÍN – SAN LUIS
INGRESO LIBRE

viernes, octubre 23, 2009

LA HISTORIA SIN FIN...



viernes, octubre 16, 2009

CUARTO FESTIVAL CULTURAL EN LOS EXTRAMUROS DEL MUNDO


La Municipalidad Distrital de San Luis y el promotor Erick Sarmiento, llevarán a cabo el CUARTO FESTIVAL CULTURAL EN LOS EXTRAMUROS DEL MUNDO los días, 17 y 18 de Octubre del 2009, en los anexos Laura Caller, La Quebrada y el distrito de San Luis, Cañete.

Los artistas que participarán en este evento son: Los poetas Karina Valcárcel, Diana Benítez e Iván Ferrini; Florentino Díaz poeta y cuentacuentos; los declamadores: Helder Ormeño y Cindy Chavarría; el trovador Lucho Olivares; el escultor Víctor Marcelo; el pintor Diego Manches; el dramaturgo César Chambergo; Mishap y Perez artistas de graffiti; y los narradores Juan Carlos Guerrero y Marcos Alarcón Olivos.

Los Objetivos de dicho evento como es costumbre es descentralizar la cultura y el arte en nuestro país.


viernes, septiembre 25, 2009

Capítulo 30 de Rapsodia Vagabunda...


Horas más tarde, en el café “Joyce”, junto a Adriana, después de la dura jornada que le había tocado vivir; frente a una botella de vino tinto y fumándose un cigarrillo apoyada en una esplendorosa mesita, Akeni concluyó de que su vida estaba tocando notas muy altas; aunque también sospechó que de igual modo había caído en un agujero inconmensurable, de donde le sería difícil salir.

Akeni se despertó algo tarde, en realidad no tenía demasiadas ganas de huir de la cama. Algo dentro de ella le decía que no dejara las sabanas, que lo más prudente sería permanecer acostada un rato más en ese sueño que por la noche no la dejó dormir, la había atrapado sin enmienda alguna, sin que pudiera escapar de él siquiera por breves minutos. Lo que estaba claro era que, ya no quería creer en el amor, en lo inútil que parecía ser, en su complejidad absorbente. “Un perro rabioso” llamado amor la había mordido por una avenida risueña en donde reposa el artificio, sin que ella pudiera evitarlo. En incontables ocasiones había hasta maldecido el día en que se topó con aquel señor tan gandul, tan dueño de su caminar desprolijo, quien llevaba la barba enrevesada de las ilusiones sin afeitar. Cualquier chica al mirarlo, diría que debería ser tan bueno en la cama como indudablemente lo era contemplarlo. Lo había visto sí, parado en una esquina en donde las tardes mueren de muerte repentina; fumándose un cigarrillo, con ese comportamiento tan despreocupado por la vida e incluso por la muerte. Akeni quería desterrar para siempre a ese hombre, que tanto daño le estaba haciendo: genuino heredero de la estirpe de los protervos, que no necesitaba de automóviles veloces para acelerar a fondo, como todo un soñador al borde del abismo. La japonesita sospechó de que el destino de Tipo Galván no estaba atado de ninguna manera al suyo, ya que ni siquiera él le había mirado con interés, no habían cruzado miradas intensas, en la única oportunidad en la que estuvo tratando con el muchacho, como para que tenga la confianza de alguna posibilidad, que por supuesto se hallaba sin pie. Si hubiera tenido la audacia de Adriana, probablemente hoy no estaría lamentándose, su amiga, sí que sabía poner en aprietos a los hombres, con armas contundentes, y ella era una muchacha más bien monse y un poco estúpida para los flirteos abiertos. Jamás pensó en ser una chica Bond, ni por asomo, James Bond se hubiera espantado de su frialdad, aquella trascripción era muy posible. Adriana tenía puntos de ventajas sobre ella, y hasta pueda que en este exacto momento estuviera de abrazos y besos con el “condenado” de Tipo Galván. Akeni hizo un esfuerzo para levantarse de la cama y ya no estar imaginando estupideces. Escuchó los pasos de su madre que atravesaba el corredor caminando con sus avatares domésticos. Fue en ese lapso en que se acordó de La Marcha: hoy era el gran día, en el que miles de peruanos venidos desde distintos lugares del país tomarían las calles con el propósito de poner en aprietos a la dictadura, que por otra parte, planeaba perpetuarse en el sillón de Pizarro. La japonesita recordó la cita con Adriana en el café “Joyce”, desde allí partirían a la revoltosa aventura, que por hallarse presumiendo boberías, la había olvidado. Haciendo otro esfuerzo buscó su reloj por la mesita de noche, con la intención de saber qué hora era. Cuando lo hizo, abandonó la cama, tomó una toalla diseñada con motivos orientales y se marchó directo a la ducha. Un profundo bostezo hizo tambalear a su pereza. Mientras se duchaba se le iluminó la testa con una posibilidad, que empezó a caerse de madura. Desde el árbol de su pensamiento, tejió figuraciones sobre Tipo Galván, según ella: un hombre atiborrado de planteamientos imposibles, muchos de ellos perdidos de antemano. En un horario libre de su cerebro, lo dibujó como todo un luchador de las causas justas, lo esbozó con una vincha en la cabeza batiéndose contra el régimen, jugándose la vida en las calles, como tendría que ser. Definitivamente era para soñarlo siempre. El agua que caía sobre ella, acariciaba su cuerpo, imaginó otras caricias un poco más atrevidas, que alguien hurgara su anatomía con manos de maestro, mientras ella se entregaba por completo al impetuoso dueño de esas manos. Lo fría que estaba el agua bajó poco a poco sus ardores de niña mala, procuró concentrarse en el baño, que en hallarse preocupando por aquel muchachito de marras. Sin embargo, le resultaba casi imposible abolir de su pensamiento a ese señor tan bien parido. Sí lo vieran sus amigas de la universidad, que hoy con toda seguridad, estarían protestando en las calles, tal vez muchas de ellas lo amarían en ese mismo instante, igual que ella lo hizo aquel día, su desdichado día de japonesita núbil. Se estaba tropezando de nuevo con él, tal como ya no quería que sucediera, pero ni modo, dejó correr su pensamiento como corría el agua de la ducha sobre su cuerpo. Mas, sin darse cuenta había caído en el armadijo de que las chicas de hoy eran las chicas de hoy, y sus enamorados unos advenedizos en el asunto de ser malditos, y si jugaban a eso, podrían hasta quemarse ellos mismos; pero, aún así, las chicas amaban a esos pseudos ejemplares de hombres; malas copias de héroes infumables, moldeados por la moda y pendientes de ella; la mayoría de sus amigas tenían como enamorados a niñitos pintarrajeados y sin valor alguno. Mientras se enjabonaba, Akeni trató por enésima vez de no pensar en situaciones que en nada aclaraban su porvenir de muñeca de porcelana, olvidarse de Tipo y su épico proceder de chico malo, quién sabe si le aliviaría el alma, no sabía cómo, pero lo tendría que hacer.

No obstante, Tipo Galván, tardó en borrarse de sus recuerdos, hasta después de mucho tiempo; hallándose ya casada con un tal señor Shimazu pudo por fin librarse de ese fantasma barbado. Aquel día, el de la Marcha, lo recordó a perpetuidad. Creyó reconocerlo en la complexión de un joven que vestía una camisa a cuadros; él se encontraba de espalda, y arengaba a los demás con inusual impulso; ella trató de verle la cara para matar a la sospecha y desatar a la evidencia, pero la marea humana se lo impidió. Cuando más trataba de acercarse al individuo aquel, éste más parecía alejarse. Todos sus intentos por llegar hacia esa aparición fueron en vano, y pronto desapareció por entre la multitud. Lo que la consolaba era que a lo lejos podía todavía escuchar su potentísima voz, aunque luego ya era un eco sordo, y más tarde ni siquiera eso. Todo aquello no hizo otra cosa que defraudarla. La espalda del muchacho en cuestión no era tan amplia como la de Tipo, ni la forma del cabello era la misma, la estatura sí que era muy similar, pero pudo haber sido, nadie pudo quitarle de la cabeza, esa ocurrencia. El amor se asemeja a una silla rústica, que en ocasiones hay que darle el acabado con el barniz de los sueños viejos, se asemeja a una botella arrojada a la mar con el secreto deseo de que llegue a buen puerto incluso en épocas tempestuosas como estas. Se estremeció cuando se enteró del incendio del Banco de la Nación. Tal vez Tipo, estuviera entre los muertos…no, eso no podría haber sucedido, se le veía tan ágil que no se hubiera dejado avasallar tan fácilmente por un incendio, por espantoso que éste hubiera sido. Sospechó haberlo visto en diferentes personas que en realidad se distanciaban físicamente del formato original, al original jamás volvió a verlo, a pesar que luego del derrumbamiento de la dictadura, lo buscó por distintas partes con resultados inútiles. La tierra parecía haberse tragado al hombre por quien hubiera arrojado al tacho las inexactitudes de su existencia con tal de seguirlo de por vida. Nunca supo si lo que había vivido fue producto de un sueño o si realmente le había ocurrido. Se limitó entonces a amar a ese fantasma, a idealizarlo en sus ensoñaciones, a reconstruirlo de las sobras que quedaron de él. Con esos recuerdos iba a todos lados, almorzaba con las migajas de Tipo Galván, con lo poco que conocía de ese personaje insensato, que para ella era suficiente. Estuvo existiendo de esa manera, sin preocuparse en que los años estaban cabalgando sin detenerse a tomar un respiro, sin la exacta conciencia de que los chicos de su generación ya no eran los chicos de su generación, sino unos hombres de semblantes ocupados y aburridos, completamente tragados por el extenso océano del capitalismo. Ver esas caras no hizo otra cosa que devolverla a sus sueños con aquel poeta de la sonrisa retorcida y el andar desprolijo. La esperanza de volver a verlo eran ya mínimas, aún así, continuó abrazada a la ya gastada camisa de leñador de bosques destruidos.

Parecía que su existencia estaba sentenciada a arrastrar esa tortura amorosa, cuando el señor Shimazu apareció y la sacó del circuito de sus divagaciones, proponiéndole matrimonio. Para ese entonces era una japonesa madura, ya cansada de soñar bajo la luz de unas velas que empezaban a apagarse. Le dio el sí al señor Shimazu, todavía perturbada por su destino que al parecer le prohibía materializar sus sueños. Los cuidados del señor Shimazu, la convencieron de que la vida estaba hecha para disfrutarla y que no servía para otra cosa más. Había tardado tanto en darse cuenta de aquello, que espantó como pudo al fantasma barbado y se recostó en el hombro de lo real, del que había estado huyendo en todos estos años. Pero sus cansados pies ya no estaban para esas cosas. Ahora ya no pensaba huir: sino entregarse al ineludible terreno de lo tangible.

viernes, septiembre 18, 2009

Fábula, revista literaria Nº 26. Verano de 2009

EDITORIAL http://www.revistafabula.com/26/documents/26editorial.pdf:

SE BUSCA POETA
Carlos Javier Morales

VERSOS, VERSOS
José Luis Allo Falces: “Ser tu carne”, “Flotar”
Alberto García: “Si me preguntas escribo negro”
María Paula Alzugaray: “Un sueño”, “4”
Elena Mahave Ayala: “Cadencia final”

HISTORIAS
Manuel Francisco Rodríguez: “Hoy tampoco te lo vas a creer, Laura”
Teresa Dovalpage: “El cachorro del paraverso”
Juan Amancio Rodríguez García: “Nueve meses”
Alberto García Salido: “Sobre el escenario”
Magnus Dagon: “El muro”
Rubén Abella: “El semáforo”, “Cronología”, “Perdón”, “Electra”, “Invierno”, “Sacrificio”
Santiago Eximeno: “De hombres y trenes”
Knut Askildsen: “Almendras amargas”
Adriana Bañares Camacho: “El disfraz”

ÓPERA PRIMA
Rocío de Juan Romero: “El tiempo de la libélulas”
Christian Guay-Poliquin: “?Y ahora qué?”

LETRA EN MOVIMIENTO
Beatriz Comella Dorda: “Jóvenes aproximaciones contemporáneas a la literatura, desde el cine documental: Isaki Lacuesta , Ricardo Íscar, Sebastián Martínez”

PLATICANDO
Gonzalo Álvarez Perelétegui: “José Luis Borau: Yo no soy como parezco ”

ACADEMIA
Laura Sánchez Salas: “La literatura sí predijo Internet”

DE AQUí Y DE ALLÁ
Lorenzo Silva, El blog del inquisidor, por Pilar Salas
Agustín Fernández Mallo, Nocilla experience, por Eugenio Sáenz de Santa María
Fernando Quiroz, Justos por pecadores, por Carlos Villar Flor
Eugenia Rico, Aunque seamos malditas, por Luis García
Medardo Fraile, Entradas de cine, por Ascen Jiménez
Carlos Pujol, Antes del invierno, por Elena Mahave
Román Piña, Stradivarius Rex, por Carlos Villar Flor
Martín Casariego, La jauría y la niebla, por Nerea Ferrez
Juan Ramírez Codina, El tiempo según San Marcel, por Ricardo Mora
Adriana Bañares, La soledad del café, por Azucena Escalona
Junot Díaz, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, por Damián Huergo
Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida, por Pilar Sala
Juan Carlos de Lara, Paseo del chocolate, por José Torres Almagro
José Pablo Barragán Nieto, Lugares comunes, por Nerea Ferrez
Wyndham Lewis, Estallidos y bombardeos
Javier Pérez Escohotado, Santo Domingo de la Calzada, ingeniero en la tierra
Juan Manuel Periáñez, Los sauces
Anunciación Sáez Gil, Los colores de la vida
Varios, Cuadernos Literarios del Ateneo Jovellanos de Gijón, por Juan Kim
David Fraguas, La importancia de las horas, por Jesús Murillo
Alfredo Rodríguez, La vida equivocada, por Jesús Murillo

NOS VISITARON
Elena Mahave Ayala: “Lorenzo Silva: La novela está en la Red”

http://www.revistafabula.com/

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